Mes: enero 2015

AGUSTINO TLEMU: MI HISTORIA, HOY

Agustino Matumanini

Agustino Tlemu, hoy

Seguimos en Tanzania, fortaleciendo el trabajo de Mwema Children.

Estos días visitamos a los jóvenes cuyas historias os hemos estado mostrando y resulta increíble comprobar el cambio que han dado sus vidas. Agustino entró con el primer grupo en el centro de rehabilitación de Mwema, en el 2006. Fue uno de aquellos chavales que encontramos en la calle, cuando Mwema acababa de empezar.

Ya conocen su historia (pueden leerla en este mismo blog), ahora espera noticias sobre los exámenes de 4º de secundaria, vive con una familiar en Karatu, a quien ayuda en un pequeño negocio de venta de comida y pone música junto a un amigo en bodas, fiestas y otras celebraciones. Charlamos con él y cenamos juntos un Kuku na nchuzi (pollo con salsa). Siempre nos gustó Agustino, su libertad y claridad al expresarse, su simpatía y las ganas de colaborar en todo. Ahora tiene veintidós años y sigue buscando realizar sus sueños. ¿Quién no?

Matumaini EpD

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DAMIAN ANIDY BOMBO: ESTA ES MI HISTORIA

Damiano

A Damián le preocupa el futuro de otros niños en su misma situación. Es un líder nato y sueña con cambiar las cosas.

Nací en 1990, empecé a ir a la escuela de educación primaria de Endagicoti en 1998. Después, en 1999, perdí la oportunidad de seguir estudiando debido a una enfermedad de estómago que me molestaba mucho por lo que me llevaron al hospital. Después de pasar el tiempo y ver que no mejoraba me enviaron de vuelta a casa con mi madre y mis hermanos. Seguí  viviendo en mi casa pero sin estudiar ni mejorar de mi enfermedad. En el año 2002 me escapé de casa en un pueblo a la ciudad para buscarme la vida y después de perder la esperanza de continuar mis estudios o conseguir tratamiento, encontré a una mujer que se llamaba Paulina, quién después de explicarle mi situación me dijo que me ayudaría. En 2005, empeoró mi salud y Paulina me llevó al hospital, aunque ella no podía pagar el coste de la hospitalización. Entonces le di la dirección de mi casa y cuando mi madre recibió la noticia, ni siquiera vino porque no tenía dinero para pagar el hospital, y acudió a la medicina tradicional. Vendió una bolsa grande de hierbas dedicadas para la medicina tradicional que pesó previamente. Diez días después, mi madre trajo el dinero al hospital y me operaron. A los quince días me dieron el alta del hospital. Las condiciones de vida eran duras y decidí vender agua cuando vivía en casa con mi cuidadora, Paulina. En  2006 conocí a Elisante Mwenegoha y después de hablar con él sobre la escuela, acepté su propuesta de volver a estudiar. Aquí, mi sueño de estudiar volvió y empecé los estudios básicos de primaria en Memkwa, sistema que dependía del Centro  Mwema y en aquel tiempo se denominaba Shalom. Les agradezco a todos aquellos que participaron en revivir mi sueño de vivir y estudiar. Ahora estoy en tercero de secundaria y espero seguir estudiando. Animo a la comunidad a que presten atención  a los niños que viven  una situación difícil y que les ayuden.

Damian Anidy Bombo

AGUSTINO TLEMU: ESTA ES MI HISTORIA

Agustino

Desea seguir estudiando

 

Me llamo Agustino Tlemu. Nací en 1994. Nuestra casa está en Gongali, Karatu.

En mi familia éramos tres hermanos, entre los que yo era el segundo. La primera fue una chica que murió de neumonía. Después de la muerte de nuestra hermana, nos quedamos sólo dos hermanos en casa, yo y mi hermano pequeño. Vivíamos con nuestros padres. Después de un tiempo mis padres se separaron y a nosotros nos enviaron a vivir con nuestro abuelo. Más tarde mi padre murió.
Después de la muerte de mi padre, mi madre se casó de nuevo. Un día nuestra madre vino a recogernos y enviarnos a vivir con nuestro padre adoptivo.
Vivimos poco con él, en torno a dos años. Yo volví a mi primera escuela y estudié un año para después empezar el primer curso de primaria en la escuela de Shangit en Bassadawish. Estudié hasta el tercer curso de Educación Primaria. Al final del tercer curso, hice los exámenes para empezar el cuarto curso, pero tuve que abandonar la escuela.
Dejar la escuela fue perder la necesidad de la misma. Mi absentismo fue debido a mi padre adoptivo. Ese hombre bebía alcohol local (pombe). Cuando bebía alcohol, al llegar a casa nos molestaba y comenzaba a decirnos que nos fuéramos de su casa. Incluso de madrugada nos echaba a mí y a mi madre a dormir con los vecinos. Por la mañana cuando regresaba a casa me preguntaba: “¿Con quién dormiste?” Si le decía que dormí con cierto vecino, mi padre adoptivo le perseguía y al siguiente día se terminaba peleando con mi madre.
Una vez que mi madre volvió de casa de su familia yo solía cocinar para los hijos de aquel hombre ya que en ese momento mi hermano pequeño ya había muerto. Solía hacer el trabajo de casa como recoger agua, lavar la ropa y cocinar.
Un día me retrasé en coger agua y me pegó. Ese día me escapé de casa. Me fui a casa de mi tía paterna. Cuando vivía con ella la ayudaba a cuidar de sus vacas. Un día vino mi madre y me cogió para volver a casa de mi padre adoptivo. Por aquellos días, mi madre y mi padre adoptivo se entendían y yo quería volver a la escuela pero era imposible hacerlo porque la abandoné hacía mucho tiempo. Vivimos allí un mes aproximadamente en el que nos solía echar de casa a mi madre y a mí. A menudo le decía a mi madre: “No quiero a niños que no sean míos en mi casa, así que márchate con tu hijo”.
Yo me escapaba cuando pegaba a mi madre. Si era muy de noche, dormía con mi tía. Por la mañana engañaba a mi tía con que iba a casa de mi padre adoptivo y comencé a escaparme para ir a la ciudad.
Un día que llegué a la ciudad había una mujer que me compró la comida. Era una mujer que vendía comida por la noche en un quiosco de la calle. Empecé a quedarme en su casa y después de seis meses escuché acerca de un centro que acogía a niños provenientes de situaciones difíciles y empecé a unirme a ellos. Al principio dormíamos en la iglesia.
Un día, el cura que nos acogía consiguió una habitación para dormir por la noche hasta el amanecer y después nos íbamos a buscar comida. Yo iba a buscar a aquella mujer que me daba la comida del mediodía y de la noche. Después volvía al Centro para dormir. Al cabo de un tiempo de dormir allí, nos empezaron a dar el desayuno y los sábados y domingos la comida. Por aquel entonces dormíamos en una estera en un cuarto. Después nos trasladamos a otra casa donde había camas, colchones, mantas y sábanas. Comenzamos a leer en el mismo Centro y yo comencé a estudiar tercer curso de Primaria e hice el examen nacional de ingreso en el colegio público de Endoro. Ahora acabo de terminar la escuela primaria y continúo los estudios de secundaria.
Le agradezco al Centro de Mwema por ayudarme a estudiar en la escuela.

Agustino Tlemu